Family office
Un family office es la estructura que gestiona el patrimonio de una familia y, cada vez más, compra empresas para mantenerlas en cartera. No tiene el reloj de desinversión de un fondo de private equity. Decide con criterio patrimonial y, a menudo, personal: encaje con la familia, reputación del negocio y capacidad de convivir con el dueño si este se queda.
Aparece como comprador cuando el vendedor busca continuidad, un socio paciente o un precio que no dependa de una salida a cinco años. Lo usan las propias oficinas, los asesores que mapean compradores y, en España, cada vez más empresarios que han vendido su grupo y reciclan caja en otras pymes. No es un fondo: no levanta un vehículo con inversores externos ni promete un IRR a un comité. Tampoco es un search fund: aquí no hay un searcher joven que se instala como CEO con capital de terceros. Hay family offices single-family y multi-family; unos compran control, otros minorías con pacto de socios. La negociación suele ser más lenta y más relacional que con un fondo: menos presión de proceso, más peso de las personas, a veces menos prima de control si no hay competencia, a veces más si la empresa encaja en el relato familiar. Es frecuente un rollover del vendedor o que se pida al dueño que permanezca un tiempo. El riesgo para el vendedor no es la salida forzada a corto; es la decisión discrecional y, en ocasiones, la opacidad sobre quién decide de verdad.
Un family office que compra el 80 % de una pyme de 4 M€ de equity y deja al dueño un 20 % en rollover no tiene fecha de venta obligatoria; un fondo, sí.
En profundidad: Vender tu empresa a un family office