Fusión vs adquisición
Una adquisición es la compra de control de una empresa por otra: se adquieren participaciones o activos y el comprador manda. Una fusión es la integración jurídica de dos sociedades en una sola —por absorción o en una sociedad nueva—. En ambos casos hay crecimiento inorgánico. En la pyme española casi todas las operaciones son adquisiciones, no fusiones.
La distinción aparece cuando se define el perímetro y el vehículo: compraventa de participaciones (share deal), compraventa de activos o fusión mercantil. Lo discuten abogados, fiscalistas y el asesor. El documento de una adquisición de capital es el SPA; el de una fusión es un proyecto de fusión, con canje, juntas y, a menudo, acreedores. El vendedor de pyme suele vender participaciones y cobrar: sigue habiendo dos personas jurídicas hasta que el comprador decida integrar. La fusión iguala a los socios en una sola entidad y complica el relato de «yo vendo y salgo». Un carve-out es otra cosa: se vende una rama, no la sociedad entera. Las sinergias se prometen en los dos caminos; la fusión las fuerza en el organigrama, la adquisición puede dejar la filial viva durante años —típico de un roll-up. Confundir los términos en una negociación no es cosmética: cambia voto, responsabilidad, impuestos y el momento en que el vendedor deja de ser socio.
El dueño vende el 100 % de su SL a un grupo por 5 M€: es adquisición. Si ambas SL se disuelven en una sociedad nueva y los socios reciben un canje, es fusión.
En profundidad: Crecimiento inorgánico y estrategia roll-up